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En qué invertir la vida

El Dasein (hombre) es un ser para la muerte. Martín Heidegger, filosofía existencialista.

A menos que se dé por hecho la existencia de Dios, la búsqueda del propósito de vivir no tiene sentido. Bertrand Russel, filosofía analítica.

Una de las preguntas más antiguas que la humanidad se ha hecho es sobre el propósito de la vida. En la filosofía encontramos muchos pensadores en el área filosófica tanto ateos como cristianos meditaron en esto. Por la brevedad, miraremos superficialmente algunos pensamientos no cristianos de los pensadores más relevantes para la sociedad occidental.
Platón (el bien): con nuestra vida hay que alcanzar el bien, este bien no es una mera idea, sino que la base de todas las cosas, y sólo el alma purificada en varias reencarnaciones puede alcanzarla.
Aristóteles (la felicidad): el propósito de nuestra vida es alcanzar nuestra propia felicidad, no podemos saber si fuimos felices hasta el final y esta felicidad es individual nadie nos puede decir qué no hará felices.
Marxismo (el legado): el propósito de la vida es hacer progresar a nuestra sociedad, pues es el único legado que dejamos, ya que nuestro ser se acaba con la muerte y lo único que queda es lo que hicimos.
El existencialismo ateo moderno (la muerte): hasta que sintamos la aflicción de la muerte, podemos dar valor a las cosas que hacemos y por lo tanto darle sentido a nuestra vida. Es algo personal, nadie nos puede decir que es.
Estas posiciones son netamente especulaciones humanas interesantes pero cortas. Al final todas se acaban con la muerte de las personas, exceptuando a Platón que cree en la reencarnación casi infinita, pues a nuestro criterio nunca el ser humano va a poder purificarse por sí mismo ni aunque tuviera milenios e infinitud de oportunidades para hacerlo, ya que somos pecadores por naturaleza.
Algunos pensadores cristianos han querido adaptar estas posiciones mundanas, al cristianismo diciendo: el bien platónico es Dios y por eso debemos de alcanzar ese sumo Bien que es Dios. O que la felicidad aristotélica, se alcanza únicamente en Dios. También, que el mejor legado que podemos dejar es el servicio a la comunidad por amor a Cristo. O bien, la muerte revela las cosas espirituales. Estas adaptaciones cristianas a los pensamientos mundanos, pueden sonar bonitos, pero tienen problemas de fondo pues las filosofías humanas ven esta vida terrenal como un fin y no como un medio. La vida terrenal tiene una finalidad o un propósito, pero no es un fin en sí mismo. Podemos estudiar la vida terrenal, a la luz de la Biblia, como una asignación temporal y como un fideicomiso.

Como una asignación temporal: se ve esta vida terrenal como vivir en un país extranjero (forasteros) o como que estamos de paso en este mundo (peregrinos) (Salmo 119:19; 1 Pedro1:17). Comparados con la eternidad, una vida de cien años, es un pestañazo en el tiempo. Eclesiastés nos enseña que el devenir de esta vida es efímera, una vanidad, un absurdo y un sin propósito por sí mismo en los primeros capítulos, con el propósito de enseñar que es un error dedicar la vida sólo a las cosas materiales; sin embargo Salomón nos enseña que la vida adquiere sentido cuando nos damos cuenta que la vida espiritual es algo que permanece para siempre. Podemos estudiar en el capítulo 11 de Hebreos, como es que las personas de fe habían puesto sus ojos, no en las cosas de este mundo sino en “la certeza de lo que se espera” es decir la vida espiritual. Esto caracteriza a las personas de fe, es decir a los auténticos cristianos. Esto no implica el desprecio de la vida terrenal, pero no se debe caer en el error de menospreciar la vida espiritual y dejarla en segundo plano por esto efímero.

La vida como un fideicomiso: según la Real Academia Española, un fideicomiso es la “disposición por la cual el testado deja su hacienda o parte de ella para que, en caso y tiempo determinados, la trasmita a otra persona o la invierta del modo que se le señala.” Es decir Dios nos da la vida, y nosotros como siervos de Él la debemos de cuidar e invertir de manera que le agrade a Él. Obsérvese las parábolas de Mateo 24: 45-51 y Mateo 25:14-30 en ambos hay mayordomos que hicieron mal con los recursos que le son provistos y son castigados por eso. A todos se nos ha dado talentos no lo desperdiciemos y cumplamos nuestro deber en el servicio al Señor en la iglesia (1 Corintios 12).

No desperdiciemos nuestras vidas en las cosas de este mundo, demos prioridad a las cosas espirituales como buenos cristianos. ¡Que el servicio al Señor sea nuestro mayor propósito para el 2019!

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La inspiración de la Biblia

La inspiración es una obra del Espíritu Santo.  Él dirigió y gobernó a los escritores de la Biblia para que dejaran registrada la revelación de Dios en los manuscritos originales de la Biblia.

“Toda la Escritura es inspirada por Dios, y útil para enseñar, para redargüir, para corregir, para instruir en justicia,” 2 Timoteo 3:16

Cada escritor fue usado por el Espíritu Santo sin que se anulara el estilo y personalidad de ellos de tal manera que podemos decir que la Biblia es un libro que desde el punto de vista divino tiene un solo Autor: el Espíritu Santo; pero desde el punto de vista humano unos 40 escritores. Además, la Biblia es sin error en cada palabra.

En la inspiración del Espíritu Santo seleccionó todo lo que los escritores debían dejar registrado en la Biblia. Por eso en la Biblia tenemos todo lo que Dios quiere que sepamos acerca de Él y su Voluntad. No hace falta nada en la Palabra de Dios y por lo tanto los 39 libros del Antiguo Testamento y los 27 del Nuevo Testamento forman el canon bíblico (kané, en griego significa “caña, medida”). La biblia es el metro exacto, o sea la autoridad final. En el año 96 d.C. se terminó de escribir el Apocalipsis, que es el último libro de la Biblia y también el último que se escribió. Allí terminó la inspiración. Dios no siguió inspirando libros ni dando revelación nueva.

  “18 Yo testifico a todo aquel que oye las palabras de la profecía de este libro: Si alguno añadiere a estas cosas, Dios traerá sobre él las plagas que están escritas en este libro. 19 Y si alguno quitare de las palabras del libro de esta profecía, Dios quitará su parte del libro de la vida, y de la santa ciudad y de las cosas que están escritas en este libro.” Apocalipsis 22:18, 19.

Un asunto clave en el tema de la inspiración es el hecho que Dios nos dio su palabra por escrito ya que esto nos garantiza que no hay cambios como hubiera sido con una tradición oral.

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Anselmo de Canterbury

Fue un filósofo y teólogo a quien se considera el padre de la teología escolástica que dominó en la Alta Edad Media.  Nació en Aosta Italia (1033-1109).  A la edad de 29 años entró al monasterio de Bec en Normandía.  Lo atraía la fama del abad Lanfranco, quien usaba el método dialéctico y que Anselmo también usó en su reflexión y enseñanza.  En 1063 Lanfranco  fue trasladado a otro monasterio y Anselmo tomó su lugar.  Estando allí escribió tres libros:  El monologio, el proslogio y Epístola de la Encarnación del Verbo.  En 1093 fue nombrado obispo de Canterbury (Inglaterra) por el rey Guillermo el Conquistador.  El no deseaba ese cargo y menos que lo nombrara el rey con lo que no estaba de acuerdo por lo que salió en exilio voluntario.  Si embargo en el año 1100 regresó a Canterbury y en esa época escribió: “Cur deus homo?” (¿Por qué Dios se hizo humano?).  Tuvo problemas con el rey las que finalmente se resolvieron (1106) y desde ese año sirvió como arzobispo hasta morir en 1109).

Anselmo inició una era teológica que continuaría y llegaría a su clímax en el siglo XIII.  En su tiempo la teología era producto de los monasterios.  La teología iniciada por él llegó a enseñarse en la universidad y en escuelas catedralicias de Europa y sobre todo en París.  La teología escolástica se caracteriza sobre todo por el uso de la razón en el entendimiento de la fe cristiana.  Otros teólogos anteriores a Anselmo habían usado también la razón, pero él la llevó a nuevos niveles.  Antes de él la enseñanza apelaba a la Biblia y a los escritos de los padres.  Con él se mantiene la autoridad de la Biblia, pero para resolver los problemas teológicos se le da lugar al uso de la razón. Decía “la fe en busca del entendimiento”, que llegó a caracterizar la era escolástica.  La aplicación del intelecto humano es evidente en las obras de Anselmo.   Hasta esta época, la existencia de Dios, la revelación divina y las doctrinas cristianas eran aceptadas por fe y la autoridad de la Biblia.  Aunque la lógica, la filosofía y la retórica se usaban para aclarar el contenido de la fe o para combatir las herejías que surgían, no se aplicaban a la teología para comprobar, convalidar o entender la razón por la cual las doctrinas cristianas tenían que ser la verdad.   Para Anselmo y los que le siguieron Dios tenía que ser el Supremo ejemplar de todo razonamiento e intelecto.  Por ello la fe cristiana debería también demostrar un alto nivel racional.  Para comprender las doctrinas cristianas usó la dialéctica.  Este método es evidente en el desarrollo de sus argumentos que van en forma de preguntas y respuestas hasta llegar a una conclusión.

Entre los varios argumentos de Anselmo los dos más importantes son su prueba ontológica de la existencia de Dios y su explicación de por qué Dios se hizo humano en la encarnación.  En esos argumentos se ve la influencia platónica que todavía era muy dominante en el siglo XI.  En el platonismo, todo lo que existe en la naturaleza tiene un prototipo ideal del cual es copia imperfecta.  Estas ideas universales están en la mente divina y son más reales que el mundo material.  Por eso para Anselmo la lógica y la razón son suficientes para demostrar la validez de un argumento.  Esta influencia del platonismo es evidente en el Proslogio donde él trata de demostrar la existencia de Dios usando su metodología y la lógica para demostrar la existencia de Dios.  Su “prueba” se llamó posteriormente la Ontológica” (gr, la razón o lógica del ser).  Anselmo es el primer teólogo cristiano que intenta demostrar la existencia de Dios usando solamente la razón y argumentando que Dios necesariamente tiene que existir de acuerdo a la lógica y el razonamiento humano.  Para demostrarlo empieza definiendo a Dios como el ser supremo, por encima de todos los seres, de tal modo que es imposible concebir algo mayor.  Usando su metodología dialéctica él se pregunta: ¿Qué es mayor o más perfecto, algo que existe, o algo que no existe?  Naturalmente, algo que existe.  Él entonces se pregunta ¿Qué es más, algo que existe necesariamente fuera del intelecto o algo que existe sólo en el intelecto?  Algo que existe necesariamente sin depender del intelecto es más perfecto.  Anselmo entonces concluye que la idea de Dios que tenemos requiere que Dios exista.  Por supuesto, Anselmo confía en el valor objetivo de los conceptos o ideas, lo cual muestra la influencia del platonismo en su pensamiento.  Este argumento fue disputado por un monje llamado Gaunilo en la misma época de Anselmo y éste todavía pudo responder a sus objeciones.  Siglos después fue contradicho por Kant (s. XVIII).  Pero la idea ha sido defendida y profundizada por el filósofo Charles Hartshorne

El segundo argumento importante presentado por Anselmo tiene que ver con la Cristología y lo desarrolla en su libro “Cur Deus Homo”, el más importante de sus escritos de contenido teológico.  Aquí él trata de demostrar por medio de la justicia más estricta que hay razones suficientes para explicar por qué fue necesario que el Hijo de Dios se hiciera hombre y ofreciese a Dios un sacrificio de expiación que satisficiera al Padre.  Lo que él enseñó ha sido la posición oficial de la iglesia católica hasta hoy y también la de muchas iglesias reformadas.  Su argumento puede resumirse diciendo que: “La injuria hecha al honor infinito de Dios por el pecado del hombre requería por parte del hombre una satisfacción equivalente, es decir, igualmente infinita.  Ahora bien, sólo Dios tiene la necesaria dignidad infinita para satisfacer por una injuria infinita.  Por consiguiente, el Hijo de Dios, igual al Padre en su naturaleza divina, tuvo que hacerse hombre para padecer en lugar del hombre y satisfacer cumplidamente por la injuria hecha al honor infinito de Dios”

Anselmo insistió en la necesidad absoluta de la expiación fundándola en la naturaleza íntima de Dios.  Según Anselmo el pecado consiste en la oposición de la creatura a darle a Dios el honor que a Él sólo es debido.  A causa del pecado del hombre, Dios queda despojado de su honor, y era necesario que esto fuera castigado.  Esto podía ser hecha en una de dos maneras:  mediante castigo o mediante satisfacción.  La misericordia de Dios lo impulsó a procurarlo por el método de la satisfacción, y más particularmente por el don de su Hijo, que era el único camino, puesto que se requería una satisfacción infinita.  Como Cristo era un ser sin mácula no tenía obligación alguna de sufrir o morir y al hacerlo trajo de esta manera gloria infinita a Dios.  Esto trajo de parte de Cristo una supererogación que mereció y produjo una recompensa, pero como Él como Hijo de Dios no necesitaba nada para sí mismo, la recompensa pasó a los pecadores  en la forma del perdón de los pecados y las futuras bienaventuranzas para todos aquellos que viven según los mandamientos del evangelio.  Anselmo fue el primero que estructuró una doctrina completa acerca de la expiación, la cual ha sido criticada, pero apuntó en muchos aspectos en la dirección correcta.  Después de él surgieron teorías acerca de este tema (La influencia moral, la teoría del ejemplo, la teoría gubernamental, la teoría mística, la teoría del arrepentimiento vicario; y antes de Anselmo algunos cristianos creían en el rescate pagado a Satanás y había una teoría de la recapitulación).

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¿Por qué se da la infidelidad matrimonial y qué hacer?

En este fenómeno de la infidelidad matrimonial entran muchos factores y en casi todos los casos hay culpa en los dos cónyuges. Tal situación ahora es tanto del lado masculino como femenino.  Es raro el caso donde no haya culpa de los dos lados.   La pareja tiene descuidos de muchas clases.  Se pierden la atención, le dan importancia más a lo material que al amor al cónyuge, no le dan prioridad a la pareja.  Se podrían mencionar cantidades de descuidos.  Por tanto hay que ser vigilante.  Sin embargo, lo espiritual podría ser un baluarte para salir victorioso en este punto.  En realidad, Dios es el que cuida nuestro hogar.  Pero Él nos ha dado principios en su Palabra. Por eso, como respuesta a la pregunta sugiero lo siguiente:

  1. El cónyuge infiel está fallando en la práctica de la verdadera religión. El resumen de la verdadera religión está en los dos mandamientos más grandes:  Amarás al Señor tu Dios con todo tu corazón, y con toda tu alma, y con todas tus fuerzas, y con toda tu mente; y a tu prójimo como a ti mismo.  Todos los pecados son un reflejo del egoísmo del ser humano.  Uno de los errores en el matrimonio es casarse para ser feliz.  En lugar de eso deberíamos haber pensado que nos casamos para hacer feliz a nuestro cónyuge y a los hijos que Dios nos habría de dar.  En otras palabras, tener el Espíritu de Cristo.  “El Hijo del Hombre no vino para ser servido sino para servir, “Es mejor cosa dar que recibir”.  Si todos en el hogar tuviéramos una actitud de abnegación y no tanto de estar exigiendo cosas sino dar, compartir, amar; las cosas marcharían bien.

Al examinar los términos hebreos del A. T. para referirse al amor podemos hacer una síntesis diciendo que amor es el móvil para la acción, es tener afecto, deleitarse en algo, estremecerse por alguien o por algo, bondad, piedad, benevolencia, estimar, agradar a otro.  Los términos griegos dan a entender en el N.T. que amor es afecto, compasión, lástima, cariño, corazón, entraña, amor entrañable.  ¡Que bendición sería para todos que pudiéramos poner en práctica la verdadera religión amando y respetando en primerísimo lugar a nuestro Dios y luego teniendo sólo expresiones de amor a nuestro cónyuge, a nuestros hijos, al prójimo y a nosotros mismos!  Si así fuera, la infidelidad estaría ausente de nuestras vidas.

  1. No se ha puesto en práctica la verdadera piedad resumida en el lema de José (el hijo de Jacob): “¿Cómo, pues, haría yo este grande mal, y pecaría contra Dios?” (Gén. 39:9). Este concepto lo da José exactamente en el contexto de una tentación sexual.  La mujer de Potifar estaba insinuándose y exigiendo a José esta deslealtad contra su patrón y ella movida por la codicia y la lujuria quería involucrarlo en el pecado.  Sin embargo José era un verdadero piadoso y no cedió.  Lo que hizo fue huir antes de pecar.  Pero lo que subrayamos es el principio, la idea que estaba en la mente de José.  El sabía que si cometía este grande mal pecaría contra Dios.  Es cierto que pecaría contra Potifar,  pero el pecado en primer lugar sería una ofensa contra Dios.  Eso reconoció David cuando pecó con la mujer de Urías (Salmo 51: 4).  La verdadera piedad consiste en reconocer la majestad de Dios en nuestra vida, amar a Él y sus cosas y tener tal respeto al Señor que uno tema ofenderlo con su pecado.    Esto sí libra de la infidelidad y de cualquier pecado.  Por eso Pablo dijo a Timoteo:  “Ejercítate para la piedad”  La piedad es un ejercicio.  Cuanto más lo hagamos y practiquemos más fuertes  nos hará el Espíritu Santo.

3. Quizás muchos de los creyentes que fallan en este sentido no se han dado cuenta que cuando uno tiene una debilidad, sea la que fuere, el Señor no nos manda a hacer frente a la situación sino el imperativo es huir. Pablo le escribe a Timoteo  diciendo que tenga cuidado con el amor al dinero y diciéndole que hay codicias necias y dañosas.  La recomendación es “Pero tú, oh hombre de Dios, huye de todas estas cosas” (I Ti. 6:11).  Notemos que le dice “hombre de Dios”.   Timoteo era un gran hombre de Dios y sin embargo  es aconsejado a huir, no a demostrar que es fuerte ante la tentación.  El otro pasaje a Timoteo está en la segunda carta donde el imperativo es a huir de las pasiones juveniles (2:22).

  1. Debemos reconocer que tenemos una naturaleza pecaminosa con instintos y    Tendencias.  Aun siendo cristianos auténticos todavía tenemos la naturaleza de Adán la cual debemos mortificar.  “Si habéis resucitado con Cristo buscad las cosas de arriba … Haced morir lo terrenal en vosotros:  fornicación, impureza,  pasiones desordenadas, malos deseos y avaricia, que es idolatría (Col 3: 1, 5).

 

  1. Debemos poner en acción la santificación en los pasos que nos da la carta a los Romanos 6: 6-13. Allí se nos dan tres verbos que describen el proceso de santificación:  sabiendo, consideraos y presentaos.  Debemos estar conscientes de que nuestro viejo hombre fue crucificado.  Esto hay que saberlo.  Con ese conocimiento debemos considerarnos muertos al pecado.  Esto significa que para pecar yo estoy muerto.  Para la justicia estoy vivo, pero para el pecado me debe considerar muerto.  En otras palabras debo decirle un rotundo ¡NO! a la maldad y a mis inclinaciones adámicas cuando se presente la tentación.  Y finalmente presentarme a Dios como vivo de entre los muertos y mis miembros como instrumentos de justicia.  Estoy aquí para hacer el bien no el mal.

 

  1. Debemos ser vigilantes ante el pecado. No sabemos en que momento el diablo está atacando. Muchos siervos de Dios cayeron en la infidelidad aun por estar     haciendo un favor.  Los buscaron para una sesión de consejería donde una mujer     abandonada por su cónyuge buscó ayuda y se enredaron en el pecado sexual..

 

  1. Pablo le dice a Timoteo:  “Ten cuidado de ti mismo”.  A veces estamos cuidando    de otros y descuidamos nuestra propia vida espiritual.  Velemos por nuestra responsabilidad personal porque eso será también cuidar nuestro matrimonio, nuestro hogar y nuestra iglesia local.
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Advertencia en cuanto a los falsos maestros (2° parte)

EXPOSICIÓN DE SEGUNDA PEDRO CAPÍTULO 2 (continuación)

CARACTERÍSTICAS DE LOS APÓSTATAS (2: 9-22)

En la primera parte Pedro habla de la conducta de los falsos maestros (FM).  Aquí va a dar lo que los caracteriza.  Para captar mejor este extenso pasaje daré una lista de todo lo que Pedro dice de los FM y después los detalles más importantes.  1)  El fin de los FM será el castigo de Dios.  2)  Son impuros.  3)  Soberbios y atrevidos  4)  Ignorantes, pero culpables.  5)  Sensuales.  6)  Su gran interés es el dinero.  7)  Están extraviados de lo espiritual.  8)  Son estériles en lo verdaderamente espiritual.  9)  Arrogantes  10)  Su estado final posterior a oír el evangelio es peor que antes de oír.

Es importante decir que un apóstata (y los FM lo son), es uno que abandona la fe verdadera (el cuerpo de doctrina sana consignada en la Biblia).  El apóstata está entre los verdaderos creyentes, pero no ha sido regenerado por eso sabe la información, los datos del evangelio, pero no los cree, no los ama y no le importa si en determinado momento traiciona esa fe.  El apóstata nunca tuvo a Cristo en su corazón, ni entendió bien el evangelio.  Por eso es uno que se aleja de la Verdad (I Juan 2: 19).

El v. 9 es el puente entre el 1-8 y el resto del capítulo donde dice que sabe el Señor librar a los piadosos (que aman al Señor y sus cosas aunque no son impecables, como Lot) y reservar a los injustos (incrédulos) para ser castigados en el día del juicio.  El castigo será continuo en la eternidad.  Muchos incrédulos y apóstatas no son castigados ya, aquí y ahora y eso confunde a muchos, porque en lugar de castigo tienen aparente éxito, riquezas aun engañando a la gente y parece que Dios no hace nada, pero están siendo reservados para lo peor.  En cambio el creyente es disciplinado aquí para no ser condenado con el mundo (I Cor. 11: 31, 32).  El incrédulo es considerado injusto por Dios aunque tenga moralidad porque rechaza el camino de salvación dado por Dios y que se basa en la fe en el Señor y su Obra en la cruz.

v. 10 “y mayormente” referido a los injustos, es decir todos los malos, incrédulos entre los cuales hay unos peores que otros. “Siguiendo la carne”, es decir los dictados de su “yo”, andan (conducta) en concupiscencia e inmundicia.  Se ve, según Pedro que los FM de quienes está hablando básicamente, aunque la mayoría de incrédulos es así, que tienen un deseo inmoderado de lo material y de lo sensual.  La palabra inmundicia que se usa aquí es miasmou = contaminación, impureza y se translitera al español “miasma” cuyo significado se refiere emanaciones que salen de las cosas en descomposición lo que produce hedor.  Los FM hieden a podredumbre.  Y siguiendo estos malos deseos desprecian a toda autoridad por eso son atrevidos y contumaces (rebeldes).  No les importan las consecuencias.  No son osados para lo bueno sino para lo malo.  El no creyente quiere agradarse a sí mismo.  Esto se ve hoy muy claro en las bandas de Rock, donde se exalta lo feo, lo inmoral, la rebeldía, el mensaje subliminal incitando a no obedecer a los padres, a drogarse, a suicidarse y otras cosas.  Y lo triste es que muchos llamados “cristianos” han adoptado esta música con esa filosofía, según ellos para atraer a los incrédulos.  Lo que han hecho es meter el mundo a la iglesia.  El resultado es que muchos miembros de las iglesias tienen esa filosofía y estamos viendo a padres cristianos con grandes problemas porque sus hijos ya no son sumisos, sino roqueros que no obedecen y se van de la casa porque no aceptan la disciplina familiar.  Pero según muchos líderes es mejor que los jóvenes tengan toda esa mundanalidad en la iglesia y no que se vayan totalmente al mundo.  Pedro dice que esta gente no teme decir mal contra las potestades, no aceptan la autoridad, no la temen, no tiemblan ante nada.

v.11 En contraste con esa insubordinación de los malvados, los ángeles de Dios que son más fuertes que los hombres no pronuncian juicio de maldición contra ninguna autoridad. Judas dice que ni siquiera contra el diablo habló el arcángel Miguel (Jd. 9). Los ángeles son moderados en su actuación, pero los falsos no temen a nadie.  Hoy es evidente, en la TV, se mira que capturan a gente que se va burlando de la policía.

v.12 Los FM y sus seguidores son ignorantes. El texto dice que hablan mal de cosas que no entienden.  Por eso blasfeman contra toda autoridad.  Pero también se meten a opinar con argumentos de pura ignorancia.  Muchos de ellos, especialmente los líderes pretenden dar nuevas ideas tocante a la teología, queriendo enmendar la sana doctrina y dicen ideas de las más descabelladas porque no tienen profundidad de conocimiento, pero como sus oyentes saben menos que ellos (o sea nada) todo lo aceptan.  Pedro dice que su destino es como el de los animales irracionales nacidos para presa y destrucción.  Un animal puede ser presa o haber nacido para ser destruido (pasa con la crianza de animales, los crían para servir de comida).  Los FM en lugar de ser para la gloria de Dios serán presa del fuego eterno (Mt. 25:41)  Pero una enseñanza para nosotros es que cuando uno no entiende no debe hablar, mucho menos meterse como se dice en teología a pontificar sobre lo que no entiende.

v.13 Este texto dice que los FM perecerán recibiendo el galardón de su iniquidad. Ya que su delicia o lo que les encanta es ser licenciosos, inmorales. La expresión “cada día” debe ser traducida “a la luz del día”, a plena luz del día.  Es decir que no tienen vergüenza.  Un ladrón espera la noche para hacer lo malo, pero ellos ni siquiera esperan eso.  Exhiben su maldad a toda hora.  Los FM actúan mal dentro de la iglesia.  Pedro dice que “mientras comen (banqueteros embriagantes) con vosotros se recrean en sus errores (embustes, mentiras)”  La idea es que ellos están dentro de la iglesia organizada y son manchas o una vergüenza para la misma.

v.14 Los apóstatas FM, tienen los ojos llenos de adulterio. Este versículo habla de que estos hombres están controlados por la codicia de maldades carnales, sexo y dinero.  En toda mujer ven una persona adúltera y la oportunidad de cometer maldades.  Están habituados al mal y no son capaces de dejar de pecar.  Seducen a las almas inconstantes.  La palabra seducir (gr. Deleaxo= poner como cebo, atraer, halagar, seducir) es propia de la pesca.  Es lo que se hace con el pez poniéndole trampa en el anzuelo.  Pedro como pescador la usa indicando lo que hacen los FM con la gente:  engaño al pez  que lo lleva a la muerte.  Y esto a la gente inconstante porque no saben la Biblia como se debe saber y por eso no tienen convicciones ni firmeza espiritual.  Son hijos de maldición porque no son redimidos.

v.15 Están extraviados, han dejado el camino de Dios y siguen el camino de Balaam, el cual amó (apeteció, codició) el premio de la maldad. Balaam es del ejemplo del maestro o profeta falso que extravía a la gente por amor al dinero y que está dispuesto a ir contra lo que dice Dios si hay dinero de por medio.  Balac le ofreció mucho oro.

v. 16. Fue reprendido por su iniquidad ya que un animal sin pensamiento, usado por Dios, le habló en contra de lo que estaba haciendo. Una persona puede estar cuerda, en su sano juicio y en el uso de sus facultades mentales, pero loco espiritualmente, actuando como si no supiera lo correcto.

v. 17 Los FM son estériles en cuanto a lo espiritual. Fuentes sin agua.  En otras palabras sólo ha quedado lo material, pero carecen del agua de vida.  Pedro insiste en este versículo en que para ellos está reservado el castigo eterno.  Dice también que son nubes (gr. Omijlai= bruma) empujadas por la tormenta, es decir inestables, no tienen algo firme.  Ofrecen cosas atractivas pero al final la gente queda frustrada al ver que no hay nada de lo que se les promete.  Ofrecen lo que Dios no ofrece.  La enseñanza que dan no tiene peso (como la neblina que no pesa).  La iglesia debe en este caso aplicar lo que dice Isaías 8: 20 ¡A la ley y al testimonio!  Si no dijeren conforme a esto, es porque no les ha amanecido.

v.18  Hablan palabras vacías de sentido (infladas), altisonantes.  Quieren impresionar con terminología rara.  No buscan alumbrar, sino deslumbrar a sus oyentes, pero hay gente que aunque no entiende creen que lo que ellos hablan es bueno, sólo que ellos no le llegan a la altura de esos pensamientos.  Pero uno es edificado solo si entiende.

vv. 19, 20 No tienen verdadera libertad, aunque en el evangelio hayan tenido una reforma moral externa, pero nunca fueron regenerados. Por eso Pedro les aplica el proverbio (Prov. 26: 11) diciendo que mejor hubiera sido que no conocieran el evangelio y no conocerlo y no vivir conforme a él, haciéndose más responsables.

La conclusión es, hermanos, ¡Cuidado con el engaño!  Cristo lo advirtió y sus apóstoles también.  Los  pastores tenemos una gran responsabilidad de preparar al rebaño con buena doctrina.  La manera correcta de pelear esta batalla es enseñando la Biblia con seriedad, profundidad y con la comprensión de cada creyente cumpliendo la meta de la iglesia de Cristo que Pablo da en Colosenses 1: 27-29.

LA SANA DOCTRINA

Este es un tema que a menudo mencionamos.  En la Biblia se habla de doctrina (Hb, leqah=lo que se recibe como aparece en Dt. 32: 2 y Prov. 4: 2).  Es un cuerpo de enseñanzas (Torah=ley, instrucción)  En el N. T. las palabras son:  Didaskalía y Didaché= tanto el acto como el contenido de la enseñanza.  En las epístolas es un cuerpo de enseñanza utilizado como regla de la ortodoxia.  Jesús habló de Su doctrina (Jn. 7: 16, 17).  La doctrina cristiana se formuló después del Pentecostés (Hch. 2: 42).  Judas habla de la fe una vez dada a los santos (Jd. 3).  Cuando le seguimos la pista a la palabra griega uguiaíno completamos el concepto.  Esta palabra significa “tener buena salud, estar bien, ser incorrupto (fiel a la doctrina), sanar, sano, intacto, íntegro, sensato, inteligente, razonable, puro e HIGIÉNICO.  Metafóricamente se dice de un dicho o palabra.

Los textos paulinos se refieren a este tema de la siguiente manera:  sana doctrina (I Ti. 1: 10; Tito 2: 1); sanas palabras (I Ti.  6: 3), la forma de las sanas palabras (II Ti. 1: 13); sana enseñanza (Tito  1: 9); palabra sana (Tito 2: 8) y los creyentes deben ser sanos en la fe ( (Tito  1: 13; 2: 2).  Esto nos enseña que la iglesia debe tener una ortodoxia y también una ortopraxis.

En el tiempo actual se hace necesario recalcar  la enseñanza sana debido a que cuanto más pasa el tiempo la apostasía va creciendo y la enseñanza falsa toma diferentes formas y el descenso hacia la mentira y corrupción van de mal en peor.  La única forma en que la iglesia verdadera y los verdaderos siervos de Dios y creyentes pueden librarse del engaño es aferrándose a la Autoridad infalible de la Biblia tratando con toda sinceridad ante Dios de ser fieles en su interpretación tanto como predicadores así como oyentes.  Por nuestra seguridad y la de nuestros hermanos debemos ser exigentes en que lo que creemos y enseñamos se apegue a la doctrina que sale del texto bíblico.  También debemos estar atentos a las advertencias de los santos hombres de Dios que escribieron inspirados por el Espíritu Santo acerca del crecimiento del engaño y las doctrinas y el carácter de los falsos maestros.  La Biblia es clara al respecto.

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Advertencia en cuanto a los falsos maestros (1° parte)

EXPOSICIÓN DE SEGUNDA PEDRO CAPÍTULO 2

Viviendo como estamos en una época en que hay tanta enseñanza falsa y cuando han surgido muchos falsos maestros con prácticas no respaldadas por la Biblia.  Viendo como la iglesia profesante cada día se aleja más y más de la verdad.  Ante la creciente apostasía que sabemos  es el cumplimiento de la profecía, pero no por eso debemos ser parte de ella.  Es necesario estudiar pasajes como éste, donde el Señor por medio de sus apóstoles nos advierte con el fin de que mantengamos firme nuestra convicción bíblica y que no nos dejemos mover de nuestra manera de pensar apegada a la Biblia (II Tss. 2: 1, 2).  Dios en su Palabra nos habla mucho de este tema porque su pueblo debe conservarse puro.  La doctrina falsa, puede llevar a las personas a la perdición (II P. 3: 16), así como las Sagradas Escrituras bien interpretadas nos pueden hacer sabios para la salvación en Cristo Jesús (II Ti. 3:  15).  Veamos entonces lo que el apóstol Pedro nos dice en este capítulo de la Sagrada Escritura.

El contexto anterior

En el capítulo 1: 16-21 Pedro nos habla del testimonio de los apóstoles y los santos hombres de Dios que recibieron la Revelación de Dios, que anduvieron con Cristo y que vieron su gloria y majestad.  Eran verdaderos siervos de Dios.  Además él habla de la palabra profética más segura (gr.  Bebaióteros =  Garantizada, certificada, lacrada) refiriéndose con esa palabra a la Biblia a la cual, dice Pedro, hacéis bien en estar atentos (gr. Prosejo =  estar dedicados, consagrados, acercarse a algo) y lo cual es una exhortación al creyente.  El creyente y la iglesia deben estar consagrados a la Biblia, dedicados a entender la Palabra de Dios.  Pero es triste ver hoy a la iglesia profesante que no hace esto sino están dedicados a actividades que no los edifican espiritualmente.  Lo que hay hoy en la iglesia visible es mucha actividad de entretenimiento, diversión, cultos complacientes donde lo que se busca es agradar a la gente y no lo que la Biblia enseña que es el culto al Señor.  El culto al Señor comienza con la sana doctrina, de donde se desprende todo lo demás.  Hechos 2: 42 nos dice que hacía la iglesia primitiva y qué debemos hacer nosotros como iglesia.  La iglesia “perseveraba (gr. Proskarterountes = se adherían, estaban ocupados asiduamente) en la doctrina o enseñanza de los apóstoles (la Biblia registra esa enseñanza), en la comunión unos con otros, en el partimiento del pan (la santa cena recordando la Obra de Cristo en la cruz) y en las oraciones.  Eran cuatro cosas básicas, con la sana doctrina a la cabeza.  Aunque la iglesia profesante haya tomado por sendas equivocadas, nosotros debemos apegarnos a la Biblia y hacer lo que ella dice.  Hoy las iglesias en su mayoría y cada vez son más las que hacen cultos complacientes “al gusto del consumidor”, puro mercado.  Pero la Iglesia de Cristo sigue siendo bíblica.

El apóstol Pedro dice que esos santos hombres de Dios que enseñaron correctamente la Revelación de Dios hablaron siendo inspirados por el Espíritu Santo y que de esa manera vino la profecía, nunca vino por voluntad humana.  Esos hombres nos dieron la verdad que ahora está consignada en la Biblia (II Ti. 3: 16).

El texto de II Pedro capítulo 2.

En un marcado contraste con la visto anteriormente acerca de los auténticos siervos de Dios, el apóstol Pedro comienza a hablar de los falsos maestros (FM).  El pasaje es una advertencia para los verdaderos creyentes de todos los tiempos, pero especialmente para los que vivimos en los últimos días de la Iglesia en este mundo.  ¿Cómo lo sabemos?  Porque el capítulo 3 habla del Día del Señor, o sea la Segunda Venida de Cristo y los eventos escatológicos incluyendo la destrucción por fuego al final del milenio.  El pasaje se divide en dos partes:

Primero:   La conducta de los falsos maestros,   vv. 1-11

Segundo:  Las características de los falsos maestros  vv.  12-22

Veamos  la primera parte versículo por versículo:  Pero para captar mejor digamos de una vez lo que el texto contiene.  1)  Los FM hablan cosas de ellos,  no la Palabra de Dios.  2)  Los FM trabajan solapadamente.  3)  Los FM no son salvos aunque hablan de Cristo y usan la Biblia a su manera.  4)  Los FM son avaros, amadores del dinero y su motivación para todo lo que hacen es la avaricia.  5)  Los FM están condenados y Pedro da tres ejemplos de cómo Dios castigo a otros que eran iguales a ellos.

v.1 Pero hubo también falsos profetas entre el pueblo (de Israel). No sólo hubo santos hombres de Dios, también hubo falsos, gente malvada.  Como habrá (con toda seguridad) falsos maestros.  Esto es lo que pasa en la actualidad.  Para Israel Pedro habla de falsos profetas, Jesús habla de falsos Cristos (Mt. 24: 5).  Esto en relación con el pueblo de Israel.  En relación a la Iglesia es atacada por falsos maestros.  La palabra falso en griego es pseudos que significa:  embusteros, mentirosos, erróneos (por su interpretación equivocada de la Biblia), equivocados, falsarios, farsantes (lo cual habla de que lo que hacen es de mala intención), fingido e inexacto.  El versículo 1 habla también del procedimiento que usan los FM.  Dice que introducirán encubiertamente herejías destructoras.  Lo que hacen es introducir secretamente, furtivamente, solapadamente sus ideas.  Lo que hacen es infiltrar sutilmente las cosas que no son la sana doctrina bíblica, pero que la gente cuando siente ya han aceptado la herejía y las prácticas no amparadas en la Biblia.  No se apegan a la Sagrada Escritura.  Ellos dicen: “Lo que les estoy diciendo no está en la Biblia, pero créanlo porque me lo dijo el Señor”.  No tienen base bíblica verdadera aunque usen ideas y textos de la Biblia sin el contexto y la interpretación adecuada.  Son falsos doctores.  Y lo que introducen son herejías (doctrinas inaceptables a la luz de la Biblia) Lo bueno en el caso del verdadero creyente es que tiene la unción del Santo y esa unción (la presencia del Espíritu Santo en el corazón no deja que seamos engañados (I Juan 2: 20, 27).  Entonces tenemos la luz interior del Espíritu Santo por el hecho de ser creyentes regenerados.  Esta luz es subjetiva, pero también tenemos la objetividad de la Biblia en la cual podemos ver si algo es correcto o incorrecto.  Tenemos entonces una forma de saber que estamos en el camino de Dios: La Biblia y el Espíritu; el Espíritu y la Biblia.  El error moderno es hablar sólo del Espíritu sin la Biblia o hablar sólo de Biblia sin el Espíritu.

Los falsos doctores no son salvos.  “Negarán al Señor que los rescató (gr. Agoradso= comprar, redimir)”.  Algunos apelan a este versículo para decir que la salvación se pierde.  Pero el término rescatar en este versículo enseña que el alcance de la Obra de Cristo es universal, puede salvar a toda la humanidad.  Sin embargo esa Obra salvará sólo a los que creen verdaderamente y no superficialmente, “si no creísteis en vano” dice Pablo en I Cor. 15: 2.  Los verdaderos creyentes son regenerados y reciben todas las operaciones del Espíritu Santo al creer.  La palabra griega que usa la Biblia cuando se refiere a un verdadero redimido es exagoradso que significa comprar y sacar del mercado.  Cuando alguien recibe la salvación y todos sus beneficios por la fe en Cristo es comprado y sacado del mercado de la esclavitud al pecado y al diablo.  Así que uno ya no puede negar al Señor (gr. Despotés = Amo, Dueño, Soberano).  Pero a los incrédulos no los beneficia la muerte de Cristo, aunque podría beneficiarlos si verdaderamente creyeran.  En esta última condición están los FM.  Y con esta negación de Cristo atraen, o se echan encima, o ganan para sí mismos destrucción o condenación.

v. 2 “Y muchos seguirán sus disoluciones” Se ve que tendrán un aparente éxito porque habrá multitudes siguiendo en pos de ellos y de sus mentiras.  Se van a dañar ellos y dañarán eternamente a otros.  La gente seguirá sus disoluciones (gr. Aselgueía= lascivias, desórdenes, desenfrenos, insolencia, libertinaje, ser desalmado, impúdico).  Es terrible que las masas apoyen a gente que no tiene escrúpulos, pero así es y será.  Jesús afirma lo mismo en cuanto al aparente éxito de ellos: “Porque vendrán muchos en mi nombre y a muchos engañarán” Mat. 24: 5, 11). Así que no debe extrañarnos que los grupos donde hay enseñanza falsa son numerosos y cada día aumentan más y más. ¡Hermanos aferrémonos al Señor y a su Palabra escrita!  No nos dejemos impresionar por los números.  Miren lo que pasó en el diluvio según nos dice Pedro, los salvos eran pocas personas, sólo ocho y millones eran los perdidos y engañados (I P. 3: 20).  También el Señor advierte que en la senda correcta son pocos los que van, en cambio en la senda que va a la perdición son muchos los que van (Mat. 7: 13, 14).  Este es un tema poco entendido por la gente y es delicado y muy serio.  Lo importante es la salvación no la cantidad de personas.  Pero por intereses económicos uno puede ser ciego a la Verdad.  Por eso los FM serán tropiezo a muchos que se perderán junto con ellos.  El v. 2 termina diciendo que por culpa de ellos el camino de la verdad será blasfemado.  El verdadero evangelio, la Biblia será insultado y hasta al Señor insultarán los incrédulos al ver la conducta de los FM.  La Biblia y las cosas del Señor caerán en descrédito por culpa de estos farsantes.  Eso lo estamos viendo nosotros.  Hay muchos incrédulos que al ver como los FM se han enriquecido con sus métodos de engaño llegan a creer que todas las iglesias sólo se dedican a “sacarle el dinero a la gente”.  La teología de la prosperidad ha enriquecido a muchos líderes y ha empobrecido a muchos incautos que están esperando un “milagro” de los que los FM ofrecen y que los hará ricos.  Y es que el tema económico es importante para todos.  El dinero se necesita, pero no debe ser el motivo para realizar la obra del Señor.  El Señor provee, pero lo debemos amar a Él y esperar su bendición y confiar en que nos dará lo necesario, sea mucho o poco.  Pero no debemos andar en pos del dinero con la pretensión de que estamos haciendo la obra del Señor.

v.3 Este texto habla claro del interés monetario de los FM. “Y por avaricia harán mercadería de vosotros”  ¡Qué clara es la profecía!  Parece que Pedro hubiera vivido en nuestro siglo.  Por supuesto, esto es producto de la inspiración del Espíritu Santo.  Los FM llevados por su avaricia (ambición) aprovecharán las ventajas que tienen sobre otras personas para enriquecerse materialmente.  Son buenos oradores, tienen sus artimañas y la gente es ignorante.  Es interesante que no engañan sólo a analfabetos.  Hay muchos intelectuales que oyéndolos hasta están tomando notas de lo que ellos hablan.  Por supuesto no hablan lo que está en la Biblia.  Ellos hablan de temas empresariales, filosóficos, sociológicos, de la tecnología, lo cual no es malo en sí, pero tampoco es lo que debe ser el tema del púlpito.  Y eso es cuando hablan algo aunque sea humanístico, peor es cuando solo se dedican a contar chistes o chascarrillos.  Cuando Pedro menciona la avaricia que los mueve utiliza la palabra griega pleonexía que habla no sólo del amor al dinero (filarguría), sino de un deseo insaciable de poseer cosas materiales, al punto de que jamás estarán satisfechos con nada.  Debido a eso harán mercadería (gr. Emporeomai = hacer negocio, mercado, emporio).  El motivo en el fondo son los intereses egoístas.  Pedro dice “os explotarán”.  Es interesante ver que esto ocurre y a la gente explotada no le importa.  Ya no se trata de tener bien al pastor, para que no tenga que quejarse (Hb. 13: 17), sino pretenden que como son “hijos del Rey” tienen que vivir como príncipes (materialmente) dándose lujos, exigiendo estar hospedados en hoteles “cinco estrellas” que los transporten en “carros del año”, tener su avión propio.  Cuando los invitan a predicar o a cantar ponen tarifas y envían papelería para ver si aceptan y avisan que el pago es por adelantado.  Uno se queda admirado que la situación ha llegado hasta allí y si el Señor no viene pronto a saber qué más se verá.  Pero así está predicho.  Para lograr esto hablarán con palabras fingidas (gr. Plastois = plástico, imaginado, supuesto, falso) contando historias inventadas por ellos, pero que la gente se las cree.  Pedro dice que la condenación de ellos no se tarda y su perdición no se duerme.  Todo esto no quedará impune.  Llegará el día que Dios los traerá a juicio.

Para confirmar que no escaparán al juicio de Dios el apóstol Pedro pone tres ejemplos del A.T., los ángeles que pecaron, el mundo antediluviano y Sodoma y Gomorra.  A pesar que Dios es un Dios de amor, también es un Dios de justicia.  Cuando se dice que Dios no perdonó a los ángeles que pecaron, indica que no los trató con miramiento, no los dejó vivir, no tuvo compasión de ellos,, los echó del cielo y los precipitó al tártaro (lo peor del Seol o Hades) en calabozos donde guardan prisión, no fueron aniquilados, están allí todavía.  También los seres humanos serán condenados eternamente (v. 5).

Otro ejemplo es el mundo antediluviano.  Ellos se habían corrompido terriblemente.  El designio de las personas era de continuo solamente el mal (Gn. 6: 5).  Después de darles oportunidad de arrepentimiento por muchos años Dios trajo el diluvio, pero guardó a Noé el octavo (dice el texto original), igual que Enoc, que era séptimo desde Adán (Jud. 14).  Ellos eran la 7ª y 8ª generación.  En esa ocasión sólo Noé y otras siete personas fueron salvadas.  Millones iban en pos del error y se perdieron.  De nuevo, hermanos, no nos dejemos impresionar por números y cantidades de gente.  Si la mayoría está equivocada y no quiere cambiar sigamos fieles al Señor y a su Palabra aunque seamos pocos.  El Remanente siempre ha sido y será pequeño, aunque al final de la historia estará constituido de millones de salvos (v. 5).

El tercer y último ejemplo es el de Sodoma y Gomorra que con tanto pecado fueron condenados a destrucción reduciéndolos el Señor a cenizas (muerte), poniéndolos como ejemplo (gr. Jupodeigma= escarmiento indicador, marca, señal).  Esta acción es un monumento a lo que le va a pasar a los impíos.  Y en esta situación Dios libró al justo Lot que se afligía de ver la conducta de todos esos malvados.  En este caso hay que ver que Lot era justificado por la fe y no por sus obras.  La vida de Lot es ejemplo de creyente carnal, pero aún así era de fe y era mejor que los impíos que vivían en el lugar a donde él equivocadamente, había escogido para vivir.  Hay que ver la historia de Lot en Génesis para admirar la misericordia de Dios hacia el creyente.  El fue evacuado del juicio divino, en cambio Abraham, el espiritual estaba tranquilo en el desierto (v. 6-9).

Publicaciones del mes

Agustín de Hipona

Es necesario estudiar a hombres que a través de la historia tuvieron que luchar con los temas teológicos en defensa de la fe.  Por supuesto, muchas de las controversias que ellos tuvieron posiblemente no son las más relevantes en el día de hoy,  pero no por ello son menos importantes.  Todo lo que se discute en la teología tiene su valor y en determinados momentos cobra de nuevo trascendencia.

Ahora queremos recordar algunos de los temas que llamaron la atención de Agustín de Tagaste (Argelia, en el África) Nació en el  354 y murió en el 430.  Hijo de Patricio y Mónica y padre de Adeodato.  Leyó el Hortensio de Cicerón lo cual le despertó mucho amor por la sabiduría.  Llegó a estar en la secta de los maniqueos durante 9 años, pero nunca le satisfizo.  La razón es que era un hombre deseoso de conocer la verdad, lo cual le angustiaba y también anhelaba explicarse el problema del origen del mal.  Esto se nota en mucho de lo que escribió.  En el maniqueísmo nunca pasó de auditor (oyente) que era el grado más bajo de los miembros.  El maniqueísmo pretendía ser científico y racional, pero en el fondo era dogmatismo teosófico.  Su primer libro fue publicado cuando tenía 26 años: “Lo hermoso y lo adecuado”.  En Milán conoció al obispo Ambrosio, quien trató de orientarlo al cristianismo, pero éste alegorizaba la Biblia.  Sin embargo al leer la Escritura llegó a la conclusión de que Jesucristo era el único camino a la verdad y la salvación.  Entre sus libros ya cristianos están: Las confesiones, La ciudad de Dios, Tratado acerca de la Trinidad,

Agustín fue filósofo y teólogo.  Católicos y protestantes lo consideran el campeón de la verdad cristiana frente a los maniqueos, arrianos y pelagianos.  Se le llama el doctor de la Gracia por su posición en cuanto al hecho de la salvación que no es por obras sino por la gracia de Dios.  En este punto el protestantismo ve en él al más evangélico de todos los padres y se convierte en el primer precursor de la Reforma.  Desarrolló ampliamente el dogma niceno de la Santa Trinidad en oposición al triteísmo y al sabelianismo.  Su concepto de Filioque lo marginó de la iglesia griega.  Agustín adoptó la posición de Cipriano en cuanto a la iglesia. Y agregó las notas de unidad, santidad, universalidad exclusividad y maternidad.  No cree en la infalibilidad de la iglesia.  Fue el primero en dar una definición del sacramento como signo visible de la gracia invisible, pero no habló de siete como se habló más tarde.  Enseñaba que el bautismo con agua era indispensable para la salvación incluyendo a los niños. Veneraba a María, pero nunca la llamó “madre de Dios”, ni la consideró libre del pecado original, aunque sí del actual.  En la controversia pelagiana desarrolló su antropología.    Él al igual que Pablo y los reformadores enseñan la depravación total del hombre por el pecado, lo cual era rechazado por el monje Pelagio.

Acerca de la creación en general enseñó que había sido creada ex nihilo.  El hombre fue creado sin pecado, pero cuando Adán pecó todos los hombres pecaron en él “germinalmente”.  Por tanto el pecado original, es ante todo un elemento físico que se hereda de Adán mediante la generación,  pues Agustín creía que el alma humana no es creada por Dios en el momento de que la persona nace, sino  que es transmitida a través de nuestros padres, lo mismo que el cuerpo.  Con la caída original el hombre perdió la capacidad de hacer el bien sin la gracia de Dios.  “Las obras mejores, de los mejores paganos son pasos grandes, pero fuera del camino” –decía.  La verdadera libertad consiste, según Agustín, no en la facultad de escoger entre contrarios, sino en la capacidad para escoger el bien, capacidad que sólo poseen los redimidos.  La salvación y la condenación dependen del decreto eterno e inmutable de Dios.  (En esto era un calvinista mucho antes de Calvino).  En el terreno de la ética, sostuvo que el amor es la suprema ley y que todas las demás virtudes, adquieren su forma mediante el amor.  En situaciones éticamente ambiguas, sólo la palabra de Dios puede determinar cuál pecado es mayor, y por ello cuál ha de ser evitado a toda costa, pero Dios concede a veces excepciones del cumplimiento de la ley, como el matar en una guerra justa y en suicidarse como en el caso de Sansón.

Ampliando el tema de las controversias

Hay cuatro controversias mayores en la vida y el ministerio de Agustín.  Mucho de esto se debió a que era pastor y quería defender a su grey y la fe que ellos profesaban.  Así que el tema de la lucha contra las herejías no es nuevo.  Siempre ha habido gente que se sale de la sana enseñanza de la Escritura.  La mayoría de sus primeras obras fueron dirigidas contra los maniqueos, a los cuales él había seguido antes y que se sentía en la obligación de refutar.  En esta primera controversia desarrolló el tema del origen del mal y su doctrina del libre albedrío.  Este último es interesante si recordamos que en cuanto a la salvación se adelantó a Calvino.  En este punto toma prestado algo de sus lecturas platónicas.  No hay que olvidar que en cuanto a filosofía él seguía mucho a Platón, como después Tomás de Aquino siguió a Aristóteles.  El afirma que el mal no es una realidad de origen independiente.  A fin de cuentas toda realidad viene de Dios.  Todas las creaturas se acercan a Dios.   Las que más se acercan son mejores que las otras; pero esto no quiere decir que las otras sean malas.  El mal no es entonces, una sustancia, sino que consiste en alejarse del Creador.  Así por ejemplo, el alma creada para la contemplación de Dios cae en el mal cuando se dedica en su lugar a la contemplación de las creaturas.  Para explicar cómo esto puede suceder, Agustín apela a la doctrina del libre albedrío.  El ser humano (y los ángeles) tiene libertad para determinar su propia acción.  Esa libertad como todo lo que Dios ha hecho es buena.  Pero el ser humano la empleó para el mal para apartarse de Dios y allí está la raíz del mal.

La segunda controversia fue con los donatistas (seguidores de Donato).  Ellos decían que los cristianos que durante la persecución se habían doblegado y no se habían sacrificado eran indignos de realizar actos litúrgicos (oficiar con los sacramentos).  A esto Agustín contestó que quien les da valor a los sacramentos no es el que oficia sino Dios y que el sacramento vale por sí mismo (ex opera operato).

La tercera controversia fue con las doctrinas de Pelagio acerca del hombre.  Éste decía que aun en su estado de pecado, el hombre es capaz de decidir hacer el bien y aceptar la gracia de Dios.  Los niños no tienen pecado original y que sólo existe el pecado que cada uno comete personalmente.  A esto Agustín respondió que aunque sí hay libre albedrío, el pecado priva al hombre de la libertad de hacer el bien.  Esto no quiere decir que no tenga libertad, pero en su estado pecaminoso todas las opciones que se le ofrecen son pecaminosas.  Tiene libertad para escoger entre ellas pero no para no pecar.  Por eso es necesaria a gracia de Dios, la cual es irresistible, porque si pudiéramos resistirla por el mismo pecado la resistiríamos.  Nadie puede por lo tanto jactarse de haber aceptado la gracia, ni creerse mejor que quien no la aceptó.  Si podemos decir que somos salvos todo el mérito y la gloria le corresponden a Dios y no a nosotros.

La última controversia fue tras la caída de Roma en poder de los visigodos en el 410.  Los paganos decían que la caída de Roma se debía a que habían abandonado a sus dioses y la culpa la tenían los cristianos.  De aquí surgió el libro “La Ciudad de Dios” donde hace un repaso de la historia de la humanidad para enseñar que la razón de lo que sucedió con Roma era otra.  Este libro es la primera filosofía de la historia y después otros han desarrollado ideas parecidas pero Agustín es el precursor de este tipo de pensamiento.  En este libro dice que existen dos ciudades (hoy se diría dos sistemas o grandes órdenes), uno es la ciudad terrena construida sobre el amor a las creaturas, o más bien el deseo concupiscente de poseerlas.  La otra es la ciudad de Dios fundada sobre el amor a Dios. Todos los sistemas políticos que han existido en el mundo son terrenos y por eso destinados a desaparecer.   Sólo la Ciudad de Dios representada por la Iglesia en el mundo permanecerá para siempre.

Finalmente mencionemos algo de su epistemología; él decía que el verdadero conocimiento no se refiere a las cosas pasajeras que los sentidos perciben, sino a las verdades eternas, a la realidad de las cosas, que los sentidos jamás pueden penetrar.  Para la reflexión y la enseñanza utilizó el método de la duda.  La duda con el propósito no de simplemente dudar sino de llegar a la verdad.  Como veremos después su duda era existencial como la de Pascal, no era una duda racional como la de Descartes.

Publicaciones del mes

El amor en las relaciones humanas

La  Biblia enseña que los dos más grandes mandamientos de la Ley son amar a Dios y al prójimo.  Ese es el corazón de la Religión verdadera.  Y amar a Dios consiste en agradarle con nuestra buena conducta.  Amar al prójimo consiste en buscar el bienestar de nuestros semejantes.  Esto lo ejemplificó el Señor Jesús con la parábola del Buen Samaritano (Lc. 10: 25-37).  En esa parábola un hombre asaltado recibió la ayuda de un viajero samaritano y no actuaron así un sacerdote y un levita que pasaron enterándose del problema sin hacer nada.  El samaritano tuvo misericordia, o amor entrañable por aquel necesitado a quien nunca había visto.  Lo auxilió vendándolo, llevándolo a un mesón, cuidándolo y pagando para que lo cuidaran.  Ese hombre buscó el bienestar de su prójimo aún sin conocerlo previamente.  Eso sí se llama amor desde el punto de vista bíblico.  La Biblia exalta el amor divino que Dios derrama en aquellos que de verdad le han abierto su corazón a Jesucristo.  Y dice que si uno tiene habilidades hasta sobrenaturales pero no tiene amor de nada  sirve (I Cor. 13: 1).  Una persona que dice ser cristiana debe tener el amor de Dios como móvil de todas sus acciones.  Y ese amor es descrito en la Biblia con muchas facetas que atañen a la relación con otras personas.  El amor es sufrido, es decir paciente (I Cor. 13:4).  La palabra que usa Pablo aquí es makrotumía, formada por dos términos griegos:  makros=grande; tumós=alma o corazón.  Esto significa que cuando hay verdadero amor la persona tiene un gran corazón que manifiesta mucha paciencia especialmente con las personas, aún con aquellas que son hostiles.  También incluye un autorefrenamiento ante la provocación de otras personas e implica no tomar represalias contra los que nos dañan.  Pablo dice que el amor es benigno, lo cual hace ver otra faceta del amor en la relación con otros.  Es la bondad de la persona en acción mostrando compasión con hechos concretos.  Pablo agrega que el amor no tiene envidia.  O sea que cuando amamos verdaderamente no tenemos ese sentimiento de disgusto producido al oír o ver la prosperidad de otros.  Según este texto de la Biblia el amor no es jactancioso, no hace nada indebido, no es indecoroso, no es egoísta, no se irrita, no guarda rencor, no le dice  “me las debes” a alguien que nos ofendió sino perdona.  El amor todo lo sufre o soporta con paciencia, todo lo cree, es decir confía en los demás y todo lo espera, es decir que tiene esperanza en que las personas equivocadas se enmienden.  La falta de amor es uno de los grandes motivos para los problemas entre los seres humanos.  Amemos y gozaremos del beneplácito de Dios, aunque muchas personas no lo reconozcan.