1. Que las Sagradas Escrituras del Antiguo y Nuevo Testamento son la Palabra
inspirada de Dios, sin error en sus manuscritos originales y la única autoridad
de doctrina y conducta. (2ª Tim. 3:16)
2. Que existe un solo Dios eterno que subsiste en tres Personas iguales: El Padre,
El Hijo y el Espíritu Santo (Dt. 6:4; Mt. 28:19)
3. Que Jesucristo es la Encarnación de Dios el Hijo. En cuanto a su humanidad fue
concebido virginalmente en María por un milagro del Espíritu Santo. El es Dios
100% y hombre 100%. Una Persona con dos naturalezas (Lc. 1:35; Jn. 1:1-14)
4. En la personalidad y deidad absoluta del Espíritu Santo (Jn. 14-16)
5. Que el hombre fue creado a la imagen de Dios y aunque fue creado perfecto y
santo incurrió en el pecado. El hombre tiene una parte material (cuerpo) y una
inmaterial (alma o espíritu). La muerte física no es el fin de la existencia del
ser humano (Gn. 1:26; 2:7; Mt.10:28)
6. Que la salvación del hombre es una obra de Dios rescatándolo de la condenación
eterna causada por el pecado y para ello Dios envió a su Hijo para realizar el
sacrificio vicario en la cruz. Lo único que Dios acepta para salvación es que el
hombre deposite su fe en Cristo y su Obra redentora (Rom. 3:21-24)
7. Que el Señor Jesucristo murió verdaderamente y al tercer día resucitó
corporalmente de entre los muertos, ascendió al cielo y vendrá por segunda vez
corporal y visiblemente a la tierra para establecer su Reino de mil años después
del cual vendrá el estado eterno (Hch. 1:11; Ap. 19:11-16; 21-22)
8. En la existencia y personalidad de Satanás. El es una realidad y aunque Cristo lo
venció por su muerte en la cruz todavía actúa promoviendo el mal y oponiéndose
a los propósitos de Dios. Sin embargo será finalmente lanzado al Lago de Fuego.
(Is. 14:12-15; Ez. 28; Ap. 20:10)
9. La iglesia universal es un conjunto de personas redimidas porque han confiado
totalmente en la Persona y Obra de nuestro Señor Jesucristo. Creen en el valor
de su muerte para salvarlos y en su resurrección victoriosa. (1ª Cor 12:13)
10. Que el verdadero creyente, regenerado, Sellado por el Espíritu Santo y que ha
recibido todas las operaciones del Espíritu comunicándole la vida de Cristo está
seguro en Cristo. La seguridad que Dios le da debe producir en él una gratitud
tal que su deseo siempre debe ser hacer la voluntad de Dios (Jn. 10:27- 30)