Advertencia en cuanto a los falsos maestros (1° parte)

EXPOSICIÓN DE SEGUNDA PEDRO CAPÍTULO 2

Viviendo como estamos en una época en que hay tanta enseñanza falsa y cuando han surgido muchos falsos maestros con prácticas no respaldadas por la Biblia.  Viendo como la iglesia profesante cada día se aleja más y más de la verdad.  Ante la creciente apostasía que sabemos  es el cumplimiento de la profecía, pero no por eso debemos ser parte de ella.  Es necesario estudiar pasajes como éste, donde el Señor por medio de sus apóstoles nos advierte con el fin de que mantengamos firme nuestra convicción bíblica y que no nos dejemos mover de nuestra manera de pensar apegada a la Biblia (II Tss. 2: 1, 2).  Dios en su Palabra nos habla mucho de este tema porque su pueblo debe conservarse puro.  La doctrina falsa, puede llevar a las personas a la perdición (II P. 3: 16), así como las Sagradas Escrituras bien interpretadas nos pueden hacer sabios para la salvación en Cristo Jesús (II Ti. 3:  15).  Veamos entonces lo que el apóstol Pedro nos dice en este capítulo de la Sagrada Escritura.

El contexto anterior

En el capítulo 1: 16-21 Pedro nos habla del testimonio de los apóstoles y los santos hombres de Dios que recibieron la Revelación de Dios, que anduvieron con Cristo y que vieron su gloria y majestad.  Eran verdaderos siervos de Dios.  Además él habla de la palabra profética más segura (gr.  Bebaióteros =  Garantizada, certificada, lacrada) refiriéndose con esa palabra a la Biblia a la cual, dice Pedro, hacéis bien en estar atentos (gr. Prosejo =  estar dedicados, consagrados, acercarse a algo) y lo cual es una exhortación al creyente.  El creyente y la iglesia deben estar consagrados a la Biblia, dedicados a entender la Palabra de Dios.  Pero es triste ver hoy a la iglesia profesante que no hace esto sino están dedicados a actividades que no los edifican espiritualmente.  Lo que hay hoy en la iglesia visible es mucha actividad de entretenimiento, diversión, cultos complacientes donde lo que se busca es agradar a la gente y no lo que la Biblia enseña que es el culto al Señor.  El culto al Señor comienza con la sana doctrina, de donde se desprende todo lo demás.  Hechos 2: 42 nos dice que hacía la iglesia primitiva y qué debemos hacer nosotros como iglesia.  La iglesia “perseveraba (gr. Proskarterountes = se adherían, estaban ocupados asiduamente) en la doctrina o enseñanza de los apóstoles (la Biblia registra esa enseñanza), en la comunión unos con otros, en el partimiento del pan (la santa cena recordando la Obra de Cristo en la cruz) y en las oraciones.  Eran cuatro cosas básicas, con la sana doctrina a la cabeza.  Aunque la iglesia profesante haya tomado por sendas equivocadas, nosotros debemos apegarnos a la Biblia y hacer lo que ella dice.  Hoy las iglesias en su mayoría y cada vez son más las que hacen cultos complacientes “al gusto del consumidor”, puro mercado.  Pero la Iglesia de Cristo sigue siendo bíblica.

El apóstol Pedro dice que esos santos hombres de Dios que enseñaron correctamente la Revelación de Dios hablaron siendo inspirados por el Espíritu Santo y que de esa manera vino la profecía, nunca vino por voluntad humana.  Esos hombres nos dieron la verdad que ahora está consignada en la Biblia (II Ti. 3: 16).

El texto de II Pedro capítulo 2.

En un marcado contraste con la visto anteriormente acerca de los auténticos siervos de Dios, el apóstol Pedro comienza a hablar de los falsos maestros (FM).  El pasaje es una advertencia para los verdaderos creyentes de todos los tiempos, pero especialmente para los que vivimos en los últimos días de la Iglesia en este mundo.  ¿Cómo lo sabemos?  Porque el capítulo 3 habla del Día del Señor, o sea la Segunda Venida de Cristo y los eventos escatológicos incluyendo la destrucción por fuego al final del milenio.  El pasaje se divide en dos partes:

Primero:   La conducta de los falsos maestros,   vv. 1-11

Segundo:  Las características de los falsos maestros  vv.  12-22

Veamos  la primera parte versículo por versículo:  Pero para captar mejor digamos de una vez lo que el texto contiene.  1)  Los FM hablan cosas de ellos,  no la Palabra de Dios.  2)  Los FM trabajan solapadamente.  3)  Los FM no son salvos aunque hablan de Cristo y usan la Biblia a su manera.  4)  Los FM son avaros, amadores del dinero y su motivación para todo lo que hacen es la avaricia.  5)  Los FM están condenados y Pedro da tres ejemplos de cómo Dios castigo a otros que eran iguales a ellos.

v.1 Pero hubo también falsos profetas entre el pueblo (de Israel). No sólo hubo santos hombres de Dios, también hubo falsos, gente malvada.  Como habrá (con toda seguridad) falsos maestros.  Esto es lo que pasa en la actualidad.  Para Israel Pedro habla de falsos profetas, Jesús habla de falsos Cristos (Mt. 24: 5).  Esto en relación con el pueblo de Israel.  En relación a la Iglesia es atacada por falsos maestros.  La palabra falso en griego es pseudos que significa:  embusteros, mentirosos, erróneos (por su interpretación equivocada de la Biblia), equivocados, falsarios, farsantes (lo cual habla de que lo que hacen es de mala intención), fingido e inexacto.  El versículo 1 habla también del procedimiento que usan los FM.  Dice que introducirán encubiertamente herejías destructoras.  Lo que hacen es introducir secretamente, furtivamente, solapadamente sus ideas.  Lo que hacen es infiltrar sutilmente las cosas que no son la sana doctrina bíblica, pero que la gente cuando siente ya han aceptado la herejía y las prácticas no amparadas en la Biblia.  No se apegan a la Sagrada Escritura.  Ellos dicen: “Lo que les estoy diciendo no está en la Biblia, pero créanlo porque me lo dijo el Señor”.  No tienen base bíblica verdadera aunque usen ideas y textos de la Biblia sin el contexto y la interpretación adecuada.  Son falsos doctores.  Y lo que introducen son herejías (doctrinas inaceptables a la luz de la Biblia) Lo bueno en el caso del verdadero creyente es que tiene la unción del Santo y esa unción (la presencia del Espíritu Santo en el corazón no deja que seamos engañados (I Juan 2: 20, 27).  Entonces tenemos la luz interior del Espíritu Santo por el hecho de ser creyentes regenerados.  Esta luz es subjetiva, pero también tenemos la objetividad de la Biblia en la cual podemos ver si algo es correcto o incorrecto.  Tenemos entonces una forma de saber que estamos en el camino de Dios: La Biblia y el Espíritu; el Espíritu y la Biblia.  El error moderno es hablar sólo del Espíritu sin la Biblia o hablar sólo de Biblia sin el Espíritu.

Los falsos doctores no son salvos.  “Negarán al Señor que los rescató (gr. Agoradso= comprar, redimir)”.  Algunos apelan a este versículo para decir que la salvación se pierde.  Pero el término rescatar en este versículo enseña que el alcance de la Obra de Cristo es universal, puede salvar a toda la humanidad.  Sin embargo esa Obra salvará sólo a los que creen verdaderamente y no superficialmente, “si no creísteis en vano” dice Pablo en I Cor. 15: 2.  Los verdaderos creyentes son regenerados y reciben todas las operaciones del Espíritu Santo al creer.  La palabra griega que usa la Biblia cuando se refiere a un verdadero redimido es exagoradso que significa comprar y sacar del mercado.  Cuando alguien recibe la salvación y todos sus beneficios por la fe en Cristo es comprado y sacado del mercado de la esclavitud al pecado y al diablo.  Así que uno ya no puede negar al Señor (gr. Despotés = Amo, Dueño, Soberano).  Pero a los incrédulos no los beneficia la muerte de Cristo, aunque podría beneficiarlos si verdaderamente creyeran.  En esta última condición están los FM.  Y con esta negación de Cristo atraen, o se echan encima, o ganan para sí mismos destrucción o condenación.

v. 2 “Y muchos seguirán sus disoluciones” Se ve que tendrán un aparente éxito porque habrá multitudes siguiendo en pos de ellos y de sus mentiras.  Se van a dañar ellos y dañarán eternamente a otros.  La gente seguirá sus disoluciones (gr. Aselgueía= lascivias, desórdenes, desenfrenos, insolencia, libertinaje, ser desalmado, impúdico).  Es terrible que las masas apoyen a gente que no tiene escrúpulos, pero así es y será.  Jesús afirma lo mismo en cuanto al aparente éxito de ellos: “Porque vendrán muchos en mi nombre y a muchos engañarán” Mat. 24: 5, 11). Así que no debe extrañarnos que los grupos donde hay enseñanza falsa son numerosos y cada día aumentan más y más. ¡Hermanos aferrémonos al Señor y a su Palabra escrita!  No nos dejemos impresionar por los números.  Miren lo que pasó en el diluvio según nos dice Pedro, los salvos eran pocas personas, sólo ocho y millones eran los perdidos y engañados (I P. 3: 20).  También el Señor advierte que en la senda correcta son pocos los que van, en cambio en la senda que va a la perdición son muchos los que van (Mat. 7: 13, 14).  Este es un tema poco entendido por la gente y es delicado y muy serio.  Lo importante es la salvación no la cantidad de personas.  Pero por intereses económicos uno puede ser ciego a la Verdad.  Por eso los FM serán tropiezo a muchos que se perderán junto con ellos.  El v. 2 termina diciendo que por culpa de ellos el camino de la verdad será blasfemado.  El verdadero evangelio, la Biblia será insultado y hasta al Señor insultarán los incrédulos al ver la conducta de los FM.  La Biblia y las cosas del Señor caerán en descrédito por culpa de estos farsantes.  Eso lo estamos viendo nosotros.  Hay muchos incrédulos que al ver como los FM se han enriquecido con sus métodos de engaño llegan a creer que todas las iglesias sólo se dedican a “sacarle el dinero a la gente”.  La teología de la prosperidad ha enriquecido a muchos líderes y ha empobrecido a muchos incautos que están esperando un “milagro” de los que los FM ofrecen y que los hará ricos.  Y es que el tema económico es importante para todos.  El dinero se necesita, pero no debe ser el motivo para realizar la obra del Señor.  El Señor provee, pero lo debemos amar a Él y esperar su bendición y confiar en que nos dará lo necesario, sea mucho o poco.  Pero no debemos andar en pos del dinero con la pretensión de que estamos haciendo la obra del Señor.

v.3 Este texto habla claro del interés monetario de los FM. “Y por avaricia harán mercadería de vosotros”  ¡Qué clara es la profecía!  Parece que Pedro hubiera vivido en nuestro siglo.  Por supuesto, esto es producto de la inspiración del Espíritu Santo.  Los FM llevados por su avaricia (ambición) aprovecharán las ventajas que tienen sobre otras personas para enriquecerse materialmente.  Son buenos oradores, tienen sus artimañas y la gente es ignorante.  Es interesante que no engañan sólo a analfabetos.  Hay muchos intelectuales que oyéndolos hasta están tomando notas de lo que ellos hablan.  Por supuesto no hablan lo que está en la Biblia.  Ellos hablan de temas empresariales, filosóficos, sociológicos, de la tecnología, lo cual no es malo en sí, pero tampoco es lo que debe ser el tema del púlpito.  Y eso es cuando hablan algo aunque sea humanístico, peor es cuando solo se dedican a contar chistes o chascarrillos.  Cuando Pedro menciona la avaricia que los mueve utiliza la palabra griega pleonexía que habla no sólo del amor al dinero (filarguría), sino de un deseo insaciable de poseer cosas materiales, al punto de que jamás estarán satisfechos con nada.  Debido a eso harán mercadería (gr. Emporeomai = hacer negocio, mercado, emporio).  El motivo en el fondo son los intereses egoístas.  Pedro dice “os explotarán”.  Es interesante ver que esto ocurre y a la gente explotada no le importa.  Ya no se trata de tener bien al pastor, para que no tenga que quejarse (Hb. 13: 17), sino pretenden que como son “hijos del Rey” tienen que vivir como príncipes (materialmente) dándose lujos, exigiendo estar hospedados en hoteles “cinco estrellas” que los transporten en “carros del año”, tener su avión propio.  Cuando los invitan a predicar o a cantar ponen tarifas y envían papelería para ver si aceptan y avisan que el pago es por adelantado.  Uno se queda admirado que la situación ha llegado hasta allí y si el Señor no viene pronto a saber qué más se verá.  Pero así está predicho.  Para lograr esto hablarán con palabras fingidas (gr. Plastois = plástico, imaginado, supuesto, falso) contando historias inventadas por ellos, pero que la gente se las cree.  Pedro dice que la condenación de ellos no se tarda y su perdición no se duerme.  Todo esto no quedará impune.  Llegará el día que Dios los traerá a juicio.

Para confirmar que no escaparán al juicio de Dios el apóstol Pedro pone tres ejemplos del A.T., los ángeles que pecaron, el mundo antediluviano y Sodoma y Gomorra.  A pesar que Dios es un Dios de amor, también es un Dios de justicia.  Cuando se dice que Dios no perdonó a los ángeles que pecaron, indica que no los trató con miramiento, no los dejó vivir, no tuvo compasión de ellos,, los echó del cielo y los precipitó al tártaro (lo peor del Seol o Hades) en calabozos donde guardan prisión, no fueron aniquilados, están allí todavía.  También los seres humanos serán condenados eternamente (v. 5).

Otro ejemplo es el mundo antediluviano.  Ellos se habían corrompido terriblemente.  El designio de las personas era de continuo solamente el mal (Gn. 6: 5).  Después de darles oportunidad de arrepentimiento por muchos años Dios trajo el diluvio, pero guardó a Noé el octavo (dice el texto original), igual que Enoc, que era séptimo desde Adán (Jud. 14).  Ellos eran la 7ª y 8ª generación.  En esa ocasión sólo Noé y otras siete personas fueron salvadas.  Millones iban en pos del error y se perdieron.  De nuevo, hermanos, no nos dejemos impresionar por números y cantidades de gente.  Si la mayoría está equivocada y no quiere cambiar sigamos fieles al Señor y a su Palabra aunque seamos pocos.  El Remanente siempre ha sido y será pequeño, aunque al final de la historia estará constituido de millones de salvos (v. 5).

El tercer y último ejemplo es el de Sodoma y Gomorra que con tanto pecado fueron condenados a destrucción reduciéndolos el Señor a cenizas (muerte), poniéndolos como ejemplo (gr. Jupodeigma= escarmiento indicador, marca, señal).  Esta acción es un monumento a lo que le va a pasar a los impíos.  Y en esta situación Dios libró al justo Lot que se afligía de ver la conducta de todos esos malvados.  En este caso hay que ver que Lot era justificado por la fe y no por sus obras.  La vida de Lot es ejemplo de creyente carnal, pero aún así era de fe y era mejor que los impíos que vivían en el lugar a donde él equivocadamente, había escogido para vivir.  Hay que ver la historia de Lot en Génesis para admirar la misericordia de Dios hacia el creyente.  El fue evacuado del juicio divino, en cambio Abraham, el espiritual estaba tranquilo en el desierto (v. 6-9).

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