500 años de Reforma: Juan Calvino (1° parte)

El mundo en que nació Juan Calvino era un mundo que estaba experimentando cambios políticos geográficos, tecnológicos y académicos.  Hombres celosos de las verdades bíblicas como Hus,  Savonarola y Lutero se habían levantado contra la ICR criticando la corrupción prevaleciente en ella.  En este ambiente nació Calvino el 10 de julio de 1509 en Noyón, Picarchi, Francia.  Su hogar estaba bien acomodado siendo su padre un burgués de la ciudad.  Esto le facilitó estudiar en las mejores instituciones de su tiempo.  Estudió en París donde tuvo unos de los mejores profesores de su tiempo.  Siguiendo los deseos de su padre obtuvo una licenciatura en leyes.  Al morir su padre se dedicó a estudiar literatura.  Después estudió hebreo y griego.  A los 23 años publicó su primer comentario que era dedicado al libro de Clementín, de Séneca, lo cual demuestra su conocimiento de la literatura antigua.  Tenía mucha preocupación por los protestantes de Francia.  Su conversión ocurrió cuando tenía 21 años debido a la influencia de Guillermo Farel y los escritos de Lutero y Zwinglio.  Declaró su plena aceptación de la doctrina reformada identificándose  a favor de la reforma.  Llegó a ser uno de las más grandes líderes de la reforma.

En París (1533), su amigo Miguel Cop dio un discurso muy bíblico en el cual Calvino había participado.  El efecto fue tal que Calvino tuvo que huir de Paris y se fue a Basilea donde escribió la obra más importante de él y de la reforma en aquella época:  “La Institución de la Religión Cristiana”.  En el año 1536 llegó a Ginebra donde fue persuadido por Farel a quedarse allí y organizar la iglesia.  Al principio él se resistió, pero por fin decidió quedarse.  Al comienzo predicaba  y escribió artículos, el catecismo y la confesión de fe.  En 1538 fue desterrado por ir en contra del Consejo de los doscientos de Ginebra.  Recibió una invitación a pastorear una iglesia francesa en Estamburgo,  en Alemania.  Allí también fue lector de Teología y fue el lugar donde conoció a su esposa, la viuda de Ideleffe, con quien se casó a los 31 años.  Su hogar tuvo problemas.

En 1541 el decreto de destierro se levantó y por el consejo de algunos amigos regresó a Ginebra, siguió con sus reformas eclesiásticas y al mismo tiempo se dedicó a hacer reformas sociales y educativas en la país.  B. Bullenberg dice: “Calvino no estuvo nunca satisfecho con ser reformador de la iglesia; siempre estuvo incansablemente ocupado en hacer reformas y en regular las influencias de la iglesia para que se dejaran sentir en los asuntos de la sociedad secular”.

En la reforma eclesiástica la Iglesia regresó a la autoridad de la Palabra de Dios y se separó por completo de la ICR.  En cuanto a la reforma social en Ginebra atacó a sociedad con sus discursos porque prevalecía la inmoralidad y los vicios.  Mucho de lo que llegó a hacer aquí se debió a la influencia de  Juan y Jacobo Sturn a quienes había conocido en Estrasburgo y también de Martín Bucer, teólogo muy influyente en su tiempo.  En Ginebra (después de 1541) impuso su régimen.  Organizó las iglesias: El pastor estaba para predicar y administrar los “sacramentos” que según sus “Instituciones” eran sólo el bautismo y la santa cena.  Los maestros debían dedicarse a la enseñanza de la Palabra de Dios y los ancianos y diáconos a la dirección espiritual de la iglesia y al aspecto material.  Según Calvino los apóstoles, profetas y evangelistas eran dones extraordinarios y no permanentes.  Sólo eran permanentes los pastores y los maestros.  Presbíteros, obispos y pastores son sinónimos.  En cuanto a la disciplina de la iglesia era prohibido el baile, el teatro, reír durante el sermón, hablar bien del papa, usar vestidos lujosos y ponerle a los hijos nombres de “santos”.  Tenía cultos el domingo a las 6, 9 y 12 de la mañana e instrucción  varias veces entre semana.  Cantaban sin instrumentos y sólo los salmos.

En Ginebra influyó mucho en el establecimiento de leyes.  En un concilio logró que multaran y encarcelaran y aun que obligaran a hacer penitencia pública a los adúlteros.  Estas leyes contribuyeron a controlar la conducta del pueblo.  Algunos criticaron a Calvino por estas leyes que trataban de regular totalmente la conducta de las personas  y por usar para ello también  el poder del Estado.  Se dice que de esta manera se estaba violando los derechos de conciencia y la libertad y afectando la vida privada y la religión.  También tuvo influencia en el economía y en el trabajo.  A Calvino se le ha llamado “El padre del capitalismo” Vio el trabajo como un don de Dios y dio estímulo y respeto a toda clase de trabajo.  Durante la Edad Media se creía que el único trabajo para Dios era el que hacían los religiosos, pero él enseñó que todo trabajo debe ser hecho para la gloria de Dios.  En conclusión Calvino siempre relacionaba las circunstancias económicas y sociales con una antropología  cristológica y teológica.

La educación también le interesaba mucho a Calvino siendo él mismo un hombre con una preparación académica amplia y vio la necesidad  de una institución educativa con esta convicción.  De este sentir nació el Colegio de Ginebra que después se convirtió  en lo que ahora es la Universidad de Ginebra.  En el colegio se enseñaba Hebreo, Griego y Filosofía, después se agregó Leyes y Medicina.  La escuela calvina se proponía educar al hombre completo, no meramente su inteligencia sino también su carácter y voluntad, dándole una base para la vida en su totalidad.  En esta manera de pensamiento, Calvino trajo reformas eclesiásticas, sociales y educativas y aunque hubo fallas en estas reformas, tuvieron un impacto sin comparación en la sociedad europea hasta el día de hoy.

Le recordamos que puede enviar sus preguntas, llenando el formulario en la publicación de preguntas de la Reforma. 

 

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